La contratación de deportistas menores en Francia


La práctica de un deporte de alto nivel o de élite está motivada, más que todo, por un objetivo de rendimiento. En esta carrera por los resultados, los clubes afiliados a las federaciones están reclutando cada vez más pronto en ciertas disciplinas, particularmente en el fútbol.

Por consiguiente, corresponde a las autoridades federales y públicas de cada país, velar por que esta carrera desenfrenada por los mejores de cada disciplina, sea supervisada con el fin de proteger a estos jóvenes deportistas.

En Francia, con el objetivo declarado de evitar una guerra de ofertas entre los grandes clubes y de proteger eficazmente a los jóvenes deportistas de cualquier forma de comercialización, cabe recordar que existen reglas que deben respetarse en materia de empleo de menores (1), mecanismos de protección específicos del derecho deportivo (2) y obligaciones en materia de transferencias internacionales de menores (3).

1/ El cumplimiento de las normas sobre el empleo de menores

 Los clubes que deseen reclutar a un jugador menor de edad, ya sea de nacionalidad francesa o extranjera, deben cumplir no sólo las normas deportivas previstas para este tipo de reclutamiento, sino también, y sobre todo, todas las normas de derecho común que rigen el empleo de menores en Francia.

En lo que respecta a la contratación, las disposiciones del Código del Trabajo son más o menos restrictivas según la edad del menor.

A la edad de 16 años como mínimo, los menores están en principio autorizados a trabajar sin ninguna restricción particular. Sin embargo, la ley prohíbe, con algunas excepciones, el empleo de menores de 16 años. Las excepciones incluyen la posibilidad de que los menores a partir de los 15 años de edad, sean empleados con un contrato de aprendizaje si pueden demostrar que han completado su educación secundaria inferior.

Con respecto a los trámites relacionados con la contratación, además de los trámites habituales (declaración previa a la contratación, inscripción del empleado en el registro único de personal, visita de información y prevención [VIP], etc.), el empleador también debe obtener el acuerdo de los representantes legales del menor (salvo en el caso de un menor emancipado de 16 años).

Además, si el menor no es de nacionalidad francesa y no es ciudadano de la Unión Europea (UE) o del Espacio Económico Europeo (EEE), debe estar en posesión de un permiso de trabajo.

Corresponde al empleador verificar con la prefectura del lugar de trabajo que el ciudadano extranjero que piensa contratar tenga el título necesario que le autorice a trabajar en Francia. El empleo ilegal de un extranjero es un delito que se castiga con fuertes sanciones penales.

Por último, en lo que respecta a las condiciones de trabajo de los menores, la ley ha previsto esencialmente disposiciones para regular el horario de trabajo.

En efecto, el tiempo máximo de trabajo para los jóvenes de 16 o 17 años (o los jóvenes de 15 años contratados con un contrato de aprendizaje) se fija en 8 horas diarias, con un límite de 35 horas semanales. Sin embargo, el empleador puede, excepcionalmente y bajo ciertas condiciones (máximo 5 horas por semana, previo acuerdo del inspector de trabajo y del médico laboral) pedir al menor que trabaje horas extras.

Existen otras normas especiales para proteger a esta categoría de trabajadores, en particular en lo que respecta a las pausas, los períodos de descanso diario, el trabajo nocturno, etc.

El incumplimiento de las disposiciones anteriores expone al empleador a sanciones penales.

2/ Mecanismos de protección específicos del derecho deportivo

Ejemplos de esta categoría son el artículo L. 222-5 del Código del Deporte, que tiene por objeto proteger la remuneración de los deportistas menores de edad (A), el sistema francés de formación futbolística (B), que se caracteriza por la celebración obligatoria de un acuerdo de formación (C) al que pueden añadirse contratos de trabajo sucesivos.

A/ El artículo L. 222-5 del Código del Deporte

El primer párrafo se refiere al artículo L. 7124-9 del Código del Trabajo, precisando que este último se aplica “a la remuneración de cualquier tipo percibida por el ejercicio de una actividad deportiva por un niño de 16 años o menos sujeto a la obligación escolar“.

El mencionado artículo L. 7124-9 del Código del Trabajo dispone que las empresas de espectáculos o de moda, que empleen a niños menores de 16 años deben pagar una parte de la remuneración que les corresponde (denominada “pécule” en francés), a la “Caisse des dépôts et consignations” en una cuenta abierta a nombre del niño, hasta que éste alcance la mayoría de edad.

La parte restante de la remuneración, que por lo general es bastante reducida, puede dejarse a disposición de los representantes legales del niño (padres o tutores).

En el fútbol, esto se refiere principalmente a los jugadores en formación con un contrato de aspirante o de aprendizaje, que se examinará más adelante.

El segundo párrafo del artículo L. 222-5 prohíbe el pago de cualquier forma de remuneración o la concesión de cualquier ventaja a las personas, físicas o jurídicas, que actúen por cuenta del joven deportista en el marco de la celebración de “un contrato relativo al ejercicio de una actividad deportiva” o de “un contrato cuya causa sea el ejercicio de una actividad deportiva”.

Esta última disposición tiene un ámbito de aplicación muy amplio y parece abarcar no sólo a los intermediarios, es decir, las personas que ponen en contacto a las partes (el menor y su cocontratante) con miras a la celebración del contrato, los abogados que actúan como representantes de deportistas, sino también, más ampliamente, las personas que actúan “en nombre y por cuenta” del menor y por lo tanto, a priori los padres o tutores.

Por otra parte, contrariamente a la obligación de depósito antes mencionada, que sólo se refiere a la remuneración pagada a cambio del ejercicio de una actividad deportiva, la prohibición aquí se refiere no sólo a la celebración de contratos deportivos, sino también a la celebración de contratos cuya “causa” sea el ejercicio de una actividad deportiva, es decir, a priori a los contratos celebrados con el menor por su condición de deportista, como los contratos de imagen o de patrocinio.

Por último, el artículo L. 222-5 exige que el tercero, en el contrato de representación entre él y el menor, mencione expresamente la prohibición legal mencionada y comunique dicho contrato a la federación delegada competente.

B/ Las características del sistema de formación francés

El curso de formación se basa generalmente en estas tres edades fundamentales:

– 15 años: entrada del jugador en el centro de entrenamiento con la firma de un contrato como aspirante o aprendiz;

– 18 años: continuación de la formación mediante la firma de un contrato de practicante, o un contrato de élite (que se encuentra entre el contrato de practicante y el primer contrato profesional);

– 20 años: fin de la formación mediante la firma del primer contrato profesional.

Sin embargo, este camino de formación es cada vez más teórico. La aparición en las últimas temporadas de un mercado de jóvenes jugadores, combinada con el poder del estatus profesional, al que los jugadores acceden a una edad cada vez más temprana, está diversificando la posible trayectoria profesional de un jugador entre el momento en que entra en un centro de formación y el momento en que firma su primer contrato profesional.

Cabe señalar también que, en la mayoría de los casos, un jugador se incorpora a un centro de formación en aplicación de un “acuerdo de no solicitud” (ANS) firmado dos o tres años antes, es decir, potencialmente tan pronto como la categoría U13. Se trata de un compromiso recíproco entre un club y un jugador: el club se compromete a ofrecer un contrato al jugador tan pronto como éste tenga edad suficiente para firmarlo y el jugador se compromete a aceptarlo, exponiéndose cada una de las partes a sanciones en caso de incumplimiento de su obligación.

Una vez firmada la ANS, es registrada por la Liga de Fútbol Profesional (LFP); La lista de jugadores que han firmado este acuerdo se distribuye regularmente a todos los clubes profesionales franceses, y cada club se abstiene de solicitar a un jugador que ha firmado una ANS con otro.

En cuanto a la evolución de los últimos años, puede observarse que, si bien el curso típico de aspirante/practicante/profesional sigue siendo el que sigue la mayoría de los jugadores, está perdiendo terreno en favor de un curso de aspirante/profesional más corto. El declive del contrato de practicante es por lo tanto claro, sin mencionar que incluso cuando se firma este contrato, un contrato profesional lo viene substituyendo cada vez más.

C/ El acuerdo de formación

 Se trata de la obligación, instituida en el artículo L. 211-5 del Código del Deporte, de firmar un convenio de formación entre “el beneficiario de la formación o su representante legal y la asociación o empresa deportiva”.

Este acuerdo constituye el vínculo jurídico entre el centro de formación y los jóvenes jugadores que lo integran. Cada disciplina en cuestión tiene un acuerdo estándar, que debe ser aprobado por el Ministro de Deportes. Actualmente existen ocho acuerdos de este tipo (baloncesto masculino y femenino, rugby, fútbol, hockey sobre hielo, voleibol y balonmano), que rigen las relaciones dentro de los centros de formación. Algunas estipulaciones son obligatorias, en particular en lo que respecta a la duración de la formación, las condiciones de rescisión del acuerdo o el contenido de la formación deportiva y extra-deportiva recibida por el jugador signatario.

3/ Restricciones a las transferencias internacionales de jugadores menores

Son los artículos 19 y 19a del Reglamento enmendado sobre el estatuto y la transferencia de jugadores (RSTJ) relativos a la “protección de los menores” que rigen en la materia.

De hecho, la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) decidió proteger a los menores introduciendo en su reglamento, en 2001, un principio de prohibición -con numerosas excepciones- de las transferencias internacionales de jugadores menores de 18 años.

El principio general está claramente establecido: la transferencia internacional de un jugador sólo se permite si el jugador tiene al menos 18 años de edad.

Sin embargo, hay cinco excepciones a esta prohibición de transferencia, que pueden resumirse de la siguiente manera:

– si los padres del jugador se mudan al país del nuevo club por razones no relacionadas con el fútbol;

– si el traspaso tiene lugar dentro de la Unión Europea (UE) o del Espacio Económico Europeo (EEE) para jugadores de entre 16 y 18 años. En este caso, el nuevo club no sólo debe proporcionar al jugador una educación y/o formación futbolística adecuada de acuerdo con el más alto nivel nacional, sino que también debe garantizar al jugador una educación y/o formación académica, escolar y/o profesional que le permita ejercer otra profesión si deja de jugar al fútbol como profesional;

– si el jugador vive a no más de 50 km de una frontera nacional y el club con el que desea inscribirse en la asociación vecina no está a más de 50 km de la frontera. En este caso, el jugador debe seguir viviendo con sus padres y las dos asociaciones afectadas deben dar su consentimiento expreso;

– si un jugador huye de su país de origen sin sus padres por razones humanitarias;

– si el jugador es estudiante y viaja temporalmente sin sus padres a otro país por razones académicas como parte de un programa de intercambio. La duración de la inscripción del jugador en el nuevo club – hasta que cumpla 18 años o hasta el final del programa de intercambio – no puede exceder de un año. El nuevo club debe ser puramente amateur, es decir, no debe tener un equipo profesional ni ningún vínculo legal, financiero o de hecho con un club profesional.

Algunos de estos puntos, que probablemente no son lo suficientemente claros ni precisos, dejan lugar a numerosas interpretaciones, e incluso tienen deficiencias, lo que lleva al Tribunal de Arbitraje para el Deporte a decidir muchos litigios relacionados con ellos.

El artículo 19 bis, por su lado, dice que los clubes que dirigen una “academia” (en realidad bases de grandes clubes en el extranjero) con los que tienen una “relación jurídica, económica y/o de hecho”, deben declarar a todos los jugadores menores que asisten a dicha academia, a la asociación en cuyo territorio funciona la academia. Con esta disposición, la FIFA no intenta impedir el establecimiento de tales academias por parte de los clubes (principalmente europeos), sino controlarlas.

En conclusión, cabe destacar los esfuerzos realizados tanto por las autoridades federales como por el legislador francés para tratar de proteger, en teoría, a los deportistas menores de edad de los excesos del deporte profesional, pero también constatar que, en la práctica, muchos actores de este ámbito eluden estas reglas, luchando sin piedad para encontrar, desde muy jóvenes, las estrellas del mañana…


Este artículo ha sido preparado sólo con fines informativos. No es un sustituto de asesoramiento legal dirigido a circunstancias particulares. No debe tomar o abstenerse de tomar cualquier acción legal basada en la información contenida sin primero buscar asesoramiento profesional, individualizado basado en sus propias circunstancias. La contratación de un abogado es una decisión importante que no debe basarse solamente en anuncios.

Léxico:

Futbolista menor en Francia – Centro de formación en Francia – Formación de los deportistas jóvenes en Francia – Remuneración de un deportista menor en Francia – Traspasos internacionales de jugadores menores – Trabajo de los menores en Francia – Abogado representante de deportistas en Francia

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